En el corazón de Atlántida, Canelones, se alza una antigua casona que ha sido testigo de innumerables historias a lo largo de sus más de 100 años de existencia. Este lugar, conocido como Teatro al Sur, ha transformado su esencia con el tiempo, convirtiéndose en un centro cultural vibrante.
«Nos encontramos en Atlántida, este balneario que se transforma en un lugar muy, pero muy lindo en temporada estival», así presenta Robert Vitancurt este recorrido , y comienza la amena charla con Andrés Dubini, quien junto a su esposa, lidera este hermoso emprendimiento.
Un Espacio para el Arte
Andrés se muestra entusiasta al hablar de la propuesta del teatro: «La verdad que la propuesta es súper amplia. De lunes a viernes, funciona como una escuela de arte, con talleres de teatro, danza, expresión corporal, dibujo, pintura, piano y canto».
Este espacio no solo es un lugar para la actuación, sino un refugio para todos los amantes del arte.
«El teatro del Sur es un proyecto que funciona ya hace 20 años. Nosotros estamos en la nueva administración desde hace cuatro», explica Andrés, resaltando la importancia de la continuidad en la oferta cultural de la región. «La gente de acá se ha apropiado del lugar», añade, refiriéndose a cómo la comunidad ha hecho de este espacio su hogar artístico.
La Historia de la Casona
La historia de esta casona es fascinante.
Originalmente, fue habitada por una familia inglesa, luego pasó a manos de alemanes, y finalmente, se convirtió en un bastión del arte y la cultura gracias a Ana Lasserre, quien dedicó su vida a remodelarla y adaptarla para el disfrute de todos. «Fue haciendo remodelaciones a base de puro esfuerzo y amor por el arte», recuerda Andrés con gratitud.
El teatro cuenta con una sala que lleva el nombre de «Walter Vezzoso», donde se llevan a cabo las presentaciones. «Aquí es donde la magia sucede», dice Andrés, mientras observa a los jóvenes artistas ensayar.
La Temporada Alta
La temporada alta para el teatro coincide con el otoño, invierno y primavera. «En verano hay un montón de ofertas impresionantes, muchas de carácter gratuito, por lo tanto, es difícil competir», reconoce Andrés. Sin embargo, el teatro se convierte en un refugio cultural durante los meses más tranquilos, ofreciendo espectáculos y funciones que atraen a la comunidad.
«La escuela de arte funciona de marzo a diciembre con normalidad», explica, enfatizando que el teatro no solo es un lugar para ver obras, sino también un espacio de formación y crecimiento personal.
Un Centro Cultural
El Teatro al Sur no solo es un lugar para disfrutar de espectáculos. «Tenemos también una biblioteca, más que teatro, como un centro cultural», comenta Andrés. La gente puede venir a tomar un café, leer un libro o simplemente disfrutar de la música en vivo que se ofrece. «A veces vienen simplemente a tomar mate y a conversar», dice, reflejando la calidez del lugar.
La cafetería del teatro no se considera un negocio, sino una extensión de su misión cultural. «No vendemos acá la parte gastronómica, funciona como una cafetería para la gente que viene», aclara Andrés, quien se siente orgulloso de que el espacio sea accesible para todos.
Recibiendo a «Ay!! Berta»
Hoy, el teatro se viste de gala para recibir a un grupo rochense que presenta «Ay!! Berta».
«Estamos felices de recibir este elenco maravilloso», dice Andrés con una sonrisa. La obra promete ser un deleite para los asistentes, quienes han llegado con expectativas altas.
«Nos han hablado muy bien de este grupo, y va a ser un gustito que nos damos recibirlos por acá», añade, reflejando la camaradería que existe en la comunidad artística de la región.
Un Futuro Brillante
Con un enfoque en la accesibilidad y la promoción del arte, Andrés y su equipo trabajan incansablemente para mantener vivo el espíritu cultural de Atlántida. «Intentamos popularizar el arte y la cultura», dice, comprometido con su misión. «Que todo el que quiera pueda tener acceso».
Así, el Teatro al Sur se erige como un faro de creatividad y conexión en la costa uruguaya, un lugar donde cada función es una celebración de la vida y el arte. «Hoy es un día especial, y estamos listos para disfrutarlo», concluye Andrés, mientras las luces del teatro se atenúan y las risas llenan el aire.