Heber comenzó sus declaraciones enfocándose en la pregunta de si la situación judicial que permite la prisión domiciliaria a ciertos narcotraficantes es un caso de inoperancia o si, en su opinión, se roza la corrupción. En este sentido, el Ministro fue claro al afirmar que no considera que sea su tarea juzgar la situación desde ese prisma. Sin embargo, dejó patente su consternación ante las consecuencias que esta situación conlleva.
Heber argumentó que Uruguay ha librado una batalla constante contra el narcotráfico, combatiéndolo en tres niveles: el Gran narcotráfico, los distribuidores y las bocas de expendio. Esta lucha ha sido fundamental para preservar la paz y la tranquilidad en la sociedad uruguaya, que ha visto cómo la actividad del narcotráfico ha generado un aumento significativo en los delitos como robos, rapiñas y asesinatos, todos directamente vinculados a esta actividad ilícita.
El punto clave en la preocupación del Ministro radica en la concesión de prisión domiciliaria a individuos de alto peligro, en este caso, narcotraficantes de relevancia. Heber considera inaceptable que a estos individuos se les otorgue este beneficio, que en ocasiones incluye la utilización de dispositivos electrónicos como tobillera y argumenta que, si un recluso requiere atención médica, el Instituto Nacional de Rehabilitación está plenamente capacitado para proporcionarla, sin necesidad de recurrir a la prisión domiciliaria.
La fuga reciente de algunos de estos individuos que habían sido condenados y se encontraban en prisión domiciliaria ha generado una profunda frustración en las fuerzas de seguridad del país. El Ministro Heber expresó su comprensión y respaldo a la labor de la policía, que ha trabajado arduamente para reunir pruebas y llevar a cabo detenciones. Sin embargo, ver cómo estos esfuerzos se ven socavados por la concesión de prisión domiciliaria es altamente desalentador.
También destacó “la importancia de obtener historias clínicas verificables en casos de dolencias médicas que justifiquen la prisión domiciliaria, esto evitaría la posibilidad de que se utilicen certificados médicos falsos para obtener el beneficio de la prisión domiciliaria”.
Finalmente, el Ministro Heber defendió su derecho a expresar su preocupación en calidad de representante del Ministerio del Interior, alegando que no está invadiendo la independencia del poder judicial, sino que está ejerciendo su función de representación y respaldando el accionar de la policía en la lucha contra el narcotráfico. Además, planteó la posibilidad de que se realicen modificaciones en la legislación para evitar el uso de certificados falsos en casos de prisión domiciliaria de individuos peligrosos.



