El Liceo Nº 1 de Rocha celebró con éxito la tercera edición de la Feria de la Alimentación y las Culturas, un evento que ha logrado consolidarse como una de las actividades más significativas del centro educativo.
La feria, que se realizó durante el mes de octubre, convocó a estudiantes, docentes y familias, integrando elementos culturales, gastronómicos y educativos.
Un evento con tradición en el liceo
Flora Veró, directora del Liceo Nº 1, expresó su satisfacción por la realización de esta nueva edición. «Esta es otra feria de la alimentación y las culturas, ya en su tercer año», señaló. «Es una actividad que se suma a otras grandes que realizamos, como el Agitarte, que ya tiene más de 20 años de trayectoria».
El evento está diseñado para que los estudiantes participen activamente en la organización, permitiéndoles desarrollar habilidades como el trabajo en equipo y la gestión de proyectos. «El principal objetivo es que los alumnos aprendan a organizarse entre ellos, a distribuir roles y a trabajar en conjunto», explicó Veró.
Este año, la temática elegida para los stands fue «series y películas», un enfoque que permitió a los estudiantes vincular diferentes disciplinas, como los oficios y profesiones, con los contenidos audiovisuales seleccionados. Además, la comida vendida en cada stand estaba relacionada de alguna manera con las series o películas representadas, lo que aportó un elemento creativo y didáctico a la feria.
La organización como herramienta educativa
Uno de los aspectos clave de la feria es el proceso organizativo, que implica una fuerte colaboración entre los estudiantes. «Aprenden mucho al organizarse con sus compañeros», afirmó la directora. «Construyen los stands, preparan la comida y gestionan todo el evento de manera autónoma». Para muchos de los estudiantes, esta experiencia no solo es educativa, sino también una oportunidad para recaudar fondos destinados a sus viajes de fin de año o actividades sociales.
La feria también fomenta la participación de las familias, que juegan un rol fundamental en el éxito del evento. «Las familias se involucran mucho, ayudando a cocinar o a preparar los stands», dijo Veró. «Este es uno de los objetivos más importantes: generar un vínculo entre los estudiantes y sus familias en un contexto educativo».
Un aprendizaje integral
Los estudiantes no solo aprenden a organizar un evento, sino que también adquieren habilidades prácticas que les serán útiles en su vida futura. «Ellos mismos nos dicen que aprenden un montón, desde cómo organizarse hasta cocinar», comentó Veró. La experiencia culinaria es particularmente valiosa para aquellos estudiantes que en el futuro puedan irse a estudiar fuera de Rocha y necesiten desarrollar cierta autonomía en sus tareas cotidianas.
La directora destacó que la feria también promueve valores como la autonomía y la toma de decisiones. «Es importante que los estudiantes se manejen con libertad y aprendan a tomar decisiones por sí mismos», subrayó. Para lograr estos objetivos, el liceo trabaja en estrecha colaboración con los delegados de grupo, quienes participan en asambleas donde se discuten todos los detalles organizativos.
Evaluación y premiación
Un jurado conformado por autoridades locales y docentes fue el encargado de evaluar los stands. «El jurado está compuesto por la directora del Liceo Nº 3, el director de juventud y una profesora con muchos años en la institución», detalló Veró. «Ellos evalúan una serie de aspectos, desde la organización hasta el tratamiento de los residuos y la limpieza del espacio».
Este proceso de evaluación se realiza utilizando una rúbrica que fue diseñada específicamente para el evento, permitiendo que la evaluación sea clara y objetiva. «Construimos una lista de cotejo y el jurado va puntuando diferentes ítems», explicó la directora.
La tercera edición de la Feria de la Alimentación y las Culturas fue un éxito rotundo, fortaleciendo el sentido de comunidad dentro del liceo y reafirmando el valor de este tipo de actividades para el desarrollo integral de los estudiantes. La organización, el trabajo en equipo y el compromiso con el evento demuestran que la educación va más allá de las aulas, brindando a los jóvenes herramientas que les serán útiles en su vida personal y profesional.
Este tipo de eventos no solo generan espacios de aprendizaje, sino que también permiten a los estudiantes conectarse con su entorno, sus compañeros y sus familias, en una experiencia enriquecedora que seguramente, perdurará en su memoria.