En la Rueda del Café, el equipo móvil de TD9 tuvo la oportunidad de sumergirse en la Expo Feria Rocha ubicada frente a la Terminal de Ómnibus de la ciudad.
Allí, entre los puestos coloridos y la bulliciosa actividad, nos encontramos con José Luis Coraza, un experimentado feriante con décadas de trayectoria en el rubro.
Coraza, con su amabilidad característica, compartió con nosotros su perspectiva sobre cómo enfrentar la temporada de invierno en términos de ventas y adaptación al nuevo entorno.
Comenzó su relato enfatizando la naturaleza desafiante de los cambios, destacando que la transición hacia un nuevo espacio implica un período de ajuste tanto para los feriantes como para los clientes.
Tras seis meses en esta ubicación, Coraza observa un progresivo aumento en la afluencia de público, aunque reconoce que aún queda camino por recorrer en términos de familiarización con el nuevo lugar. El principal obstáculo, según él, radica en el desplazamiento para aquellos que estaban acostumbrados a la comodidad de un punto más céntrico de la ciudad.
En cuanto al horario de funcionamiento, Coraza reveló un cambio significativo en comparación con la feria anterior, con una extensión notable hasta altas horas de la noche. Este ajuste, explica, ha generado un renovado dinamismo durante los fines de semana, atrayendo a una clientela más diversa y prolongando la jornada laboral de los feriantes.
Al abordar el tema del número de participantes, Coraza explicó que inicialmente había 25 feriantes, pero debido a circunstancias individuales, actualmente están operando con 20. Destacó que algunos nuevos participantes no cumplieron con las expectativas y optaron por retirarse, mientras que otros están en proceso de integrarse plenamente a la dinámica de la feria.
En relación con las condiciones climáticas, Coraza señaló que, si bien el invierno presenta sus desafíos, como el frío y la lluvia, los feriantes han implementado medidas para mitigar su impacto. Estos incluyen sistemas de protección como parasoles y toldos, que proporcionan resguardo tanto del sol abrasador en verano como de las inclemencias del tiempo en invierno.
En términos de colaboración con las autoridades locales, Coraza expresó su satisfacción con la relación establecida con la Intendencia. Destacó la cooperación continua, especialmente en el mantenimiento de los espacios verdes y la provisión de servicios básicos, como la instalación de una cabina para el sereno, que garantiza la seguridad de la feria durante la noche.
Respecto a la temporada alta, Coraza explicó que varía según el rubro de cada feriante. Para él, la época de mayor actividad coincide con la llegada de turistas a su puesto, lo cual suele ocurrir en diciembre. No obstante, mencionó que en invierno ciertos rubros como la lana, la ropa de abrigo y los gorros experimentan un aumento en las ventas debido a la demanda estacional.
En lo que respecta a los horarios de apertura, Coraza reveló que existe cierta flexibilidad para cada feriante, aunque en general, la mayoría abre sus puestos alrededor de las 9 de la mañana y cierra alrededor de las 20 o 21 horas. Esta variedad de horarios permite adaptarse a las necesidades del público y maximizar el tiempo de exposición de los productos.



