El reciente episodio de mortandad masiva de peces en el Arroyo La Palma, situado sobre la Ruta 15 entre La Paloma y Rocha, ha generado una ola de preocupación entre pobladores, autoridades y expertos.
Este fenómeno, que ya había ocurrido en 2018, ha puesto en evidencia la vulnerabilidad del ecosistema frente a condiciones climáticas extremas y la intervención humana.
Un fenómeno natural con gran impacto devastador
Según Rodrigo García, director de Ambiente y Cambio Climático de la Intendencia de Rocha, la principal causa de esta mortandad es la elevada salinidad del agua, producto del ingreso de agua marina desde la Laguna de Rocha, debido a fuertes vientos ciclónicos recientes. “Los análisis realizados indican que la salinidad alcanzó niveles hasta diez veces superiores a lo normal en esta zona, lo que resulta letal para las especies de agua dulce”, explicó García.
Entre las especies más afectadas se encuentran el Sabalito y las Carpas.
Estos peces, al no tolerar altos niveles de salinidad, intentaron buscar refugio aguas arriba, pero quedaron atrapados en el arroyo, donde finalmente murieron. “Si hubieran encontrado otros cauces o tributarios, posiblemente podrían haber escapado a estas condiciones adversas”, agregó.
El rol de la represa en el desenlace
Una represa construida años atrás sobre el Arroyo La Palma, utilizada para abastecer de agua potable a La Paloma, también jugó un papel determinante en este evento.
García indicó que esta infraestructura actúa como una barrera que limita la capacidad de los peces para desplazarse en busca de mejores condiciones. “Sin duda, esta obra influye, ya que impide que los peces puedan seguir río arriba para evitar el agua salada”, afirmó.
Sin embargo, el director destacó la importancia de esta represa para el suministro de agua potable a la región. “Es una necesidad fundamental para la población, pero también debemos analizar mecanismos que permitan mitigar estos efectos en situaciones similares”, sugirió.
Impacto en los productores rurales
El fenómeno no solo ha afectado al ecosistema acuático, sino también a los productores rurales de la zona. El agua contaminada por peces en descomposición ha causado enfermedades y muertes en el ganado que la consume. “Muchos productores nos han contado que sus animales terminan enfermando, lo que representa pérdidas económicas significativas para ellos”, comentó García.
Además, los productores han tenido que asumir costos adicionales para garantizar fuentes alternativas de agua. “Es preocupante ver cómo esta situación impacta de manera tan directa en la vida de las familias que dependen de la ganadería y otras actividades rurales”, añadió.
Un llamado a soluciones sostenibles
Rodrigo García enfatizó la necesidad de implementar medidas preventivas y correctivas para evitar futuros episodios similares. “Debemos pensar en sistemas que regulen la entrada de agua marina al arroyo o que permitan mayor conectividad entre los cauces. Esto es crucial no solo para proteger la biodiversidad, sino también para garantizar el bienestar de los productores y la comunidad”, comentó.
Asimismo, destacó que el ingreso de agua marina a la laguna de Rocha puede tener beneficios, como la llegada de especies marinas que revitalizan el ecosistema, pero es necesario gestionar mejor estos eventos para minimizar el daño en áreas específicas como el Arroyo La Palma.