La Escuela N° 40 de Costa Azul ha sido el escenario de un importante proyecto educativo impulsado por sus alumnos, bajo la supervisión de la maestra Andrea Acosta, en el marco de los Clubes de Ciencia.
Esta iniciativa se ha destacado no solo por su enfoque investigativo, sino también por su impacto social, al abordar una problemática relacionada con la seguridad vial en el Barrio Parque, donde reside la mayoría de los estudiantes.
Investigación y Participación Ciudadana
El proyecto surgió como respuesta a la preocupación de los alumnos respecto a la falta de seguridad al transitar en bicicleta por las calles del barrio y al cruzar la ruta cercana. «Los niños identificaron una problemática muy clara en su entorno: la inseguridad que sienten al desplazarse por el barrio en bicicleta», comentó la maestra Andrea Acosta.
A partir de esta inquietud, los alumnos realizaron una investigación exhaustiva que incluyó el análisis del crecimiento poblacional en el barrio Parque y un relevamiento sobre la cantidad de estudiantes en las instituciones educativas locales.
La investigación también involucró una salida de campo, durante la cual los alumnos evaluaron la posibilidad de construir ciclovías y veredas en la zona, como una medida para mejorar la seguridad. «Los estudiantes se mostraron muy comprometidos con la idea de proponer soluciones viables», destacó Acosta. Además, realizaron una encuesta entre los vecinos, cuyos resultados fueron contundentes: el 67% de la población considera necesaria la construcción de ciclovías y veredas.
Presentación a las Autoridades y Respaldo Institucional
El proyecto alcanzó uno de sus principales objetivos al ser presentado ante la alcaldía.
La presencia del alcalde fue un hecho importante, ya que brindó su apoyo a la propuesta. «Fue un gran logro que el alcalde no solo nos escuchara, sino que también se comprometiera a presentar el proyecto al Ministerio de Transporte», afirmó la maestra Acosta.
Este respaldo es esencial para que la propuesta avance y se puedan concretar las mejoras en infraestructura que los alumnos han impulsado.
Innovación Tecnológica al Servicio de la Seguridad
Paralelamente, el proyecto incorporó un componente tecnológico innovador.
Los estudiantes desarrollaron un sistema utilizando Microbit, una plataforma de programación que les permitió crear un mecanismo de «barreras automáticas» para el cruce de la ruta. «A través de la programación, los niños lograron diseñar un sistema que protege a los peatones y, además, incluye un cartel luminoso que obliga a los autos a detenerse», explicó Acosta. Este dispositivo, que simula el funcionamiento de una portera, es un ejemplo del potencial de la tecnología para resolver problemas cotidianos.
Impacto Educativo y Social
Este proyecto no solo ha sido una valiosa experiencia educativa, sino que también ha permitido a los estudiantes participar activamente en la búsqueda de soluciones para su comunidad. «Los alumnos aprendieron haciendo ciencia, investigando, proponiendo y desarrollando herramientas tecnológicas que tienen un impacto real en su entorno», resaltó la maestra Acosta.