UNA CELEBRACIÓN CON IDENTIDAD PROPIA
La ciudad de Lascano, conocida como la capital del arroz y del asado con cuero, celebró el martes pasado sus 150 años con un acto cargado de simbolismo y pertenencia.
La jornada comenzó con la parte protocolar y reunió a autoridades, vecinos y visitantes que llegaron desde distintos puntos del país para ser parte de una fecha histórica.
Uno de los momentos más destacados fue la presentación de un sello conmemorativo por parte de Correos Uruguay, iniciativa impulsada por el senador Aníbal Pereyra.
UN SELLO PARA QUE LASCANO VIAJE POR EL MUNDO
“Cada vez que una comunidad celebra sus días de referencia y más en este caso 150 años con todo el pueblo y gente que viene de todos lados, nos pareció incorporarle un elemento que trascienda el pago chico”, expresó el legislador.
El objetivo fue claro: que la historia de Lascano no quede solamente en la memoria local, sino que circule, literalmente, por el mundo. La filatelia —esa vieja escuela que algunos creen pasada de moda— sigue teniendo algo mágico: convierte un papel pequeño en embajador silencioso de una identidad.
“Lo hicimos por dos cosas. Primero, para referenciar a nuestra gente. Las historias tienen peripecias de gente que hizo este lugar. Es importante reconocer el esfuerzo y el trabajo. Este es un lugar de pujanza y solidario”, señaló Pereyra.
Y agregó que el hecho de que el sello circule a nivel internacional implica que quienes no conocen estas comunidades puedan aprender del valor cotidiano de su gente.
SENTIDO DE PERTENENCIA Y MEMORIA
Para localidades como Lascano, estos gestos no son menores. En un país pequeño —que a veces mira demasiado a las grandes urbes— reafirmar la identidad del interior profundo es casi un acto de justicia histórica.
“A veces en este mundo que vive lo inmediato y no valora lo que viene, lo que somos es gracias a todo lo transcurrido atrás de nosotros y eso hay que preservarlo”, reflexionó el senador.
Lascano es arroz, es asado con cuero, es trabajo rural, es comunidad. Pero sobre todo, es pertenencia. Esa que no se compra ni se importa: se construye generación tras generación.
Y ahora, además, viaja pegada en una carta.



